7ª semana: ¡La Lucha Sigue!

La huelga iniciada el 5 de febrero de 1919 en la empresa energética “Riegos y Fuerzas del Ebro”, popularmente conocida La Canadiense, y que había acabado convirtiéndose en una huelga general que afectó al 70% de la industria catalana, llegaba a su fin el 18 de marzo con el acuerdo alcanzado entre la directiva de la citada empresa y la organización sindical Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Una huelga localizada motivada inicialmente por el despido de ocho trabajadores había desembocado en el reconocimiento de la jornada de ocho horas en todo el Estado español. En el Decreto que publicaría el gobierno el 3 de abril de ese año este derecho se extendería a todo el Estado español, y a todos los sectores laborales.

El acuerdo alcanzado el 18 de marzo incluía además del reconocimiento de la jornada de ocho horas, la readmisión de los despedidos, el aumento gradual de los salarios e incluso el abono de parte de los días que los trabajadores habían estado en huelga. Además de esto, el Gobierno se había comprometido no solamente a restablecer las garantías constitucionales y dar por terminado el estado de guerra, sino también a liberar a todos los presos encarcelados durante el conflicto.

El día 19 se celebró una gran asamblea en la plaza de toros de Las Arenas, a la cual asistieron alrededor de 20.000 personas, con el objetivo de valorar el acuerdo alcanzado por el Comité de Huelga. En el mitin intervinieron destacados sindicalistas, que recomendaron la vuelta al trabajo ante el éxito obtenido en las negociaciones. No obstante, una minoría de los asistentes a la asamblea manifestó su desconfianza en relación a la promesa del Gobierno de liberar a todos los presos sindicales encarcelados en el Castillo de Montjuic. En este momento intervino el líder anarcosindicalista Salvador Seguí que planteó la disyuntiva: se iba a Montjuic a liberar a los presos provocando seguramente una insurrección, o se concedía un plazo de tiempo razonable al gobierno para cumplir la promesa. Finalmente se aprobó la gestión del comité de huelga, y se aceptaron las reclamaciones obtenidas.

Ciertamente, se restablecieron las garantías constitucionales, dándose por finalizado el estado de guerra, con lo que los militares abandonaron primero los centros de trabajo y posteriormente de forma gradual las calles. No obstante, los presos habían quedado bajo jurisdicción militar, y el capitán general Milans del Bosch no estaba dispuesto a dar su brazo a torcer. Las autoridades militares consideraban que parte de los detenidos que aún quedaban debían comparecer ante el tribunal militar. Dado que no se había cumplido la promesa de liberar a los presos, el día 24 de marzo se volvió a proclamar otra vez la huelga general.

Pero en esta segunda fase del conflicto resultaría ser una derrota. La clase capitalista crearía la Federación Patronal española, en la directiva de la cual figuraron empresarios catalanes como Félix Graupera, decididos a acabar con la CNT. Se inició entonces la época conocida como pistolerismo, que desgastó en gran medida a la organización sindical. Luego vendría la dictadura de Primo de Rivera (1923-1930), tras la cual volvería a resurgir nuevamente con fuerza la CNT. Pero esto ya es otra historia. Baste decir que el gran logro conseguido en la huelga de La Canadiense, la jornada de ocho horas, se ha mantenido hasta nuestros días. Y esperamos que esta lucha sirva como ejemplo a las generaciones actuales. Tenemos, sin duda, todavía mucho que ganar. La lucha sigue, como también sigue en pie la CNT: una herramienta única en la lucha de clases y al servicio de la clase trabajadora.


El último acto que llevará a cabo CNT Barcelona en conmemoración por el centenario de la huelga de “La Canadiense” llevará por nombre: “¡La lucha sigue!”. Se realizará una charla resumiendo el conflicto que ha dado sentido a este ciclo de eventos, explicando la ideología tras la organización que lideró e citando movimiento huelguístico (el anarcosindicalismo), y explicando algunos de los conflictos de la CNT en la actualidad, justificando por qué sigue siendo una herramienta aún válida para la clase trabajadora. Finalmente, se llevarán a cabo diversos conciertos para coronar este acto, y dar por finalizadas estas jornadas. 

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